3. ¿Qué opina Ud. sobre el proceso de transición a la democracia en nuestro país en estos últimos 8 años? Andres Aylwin Pienso que no se puede responder a esta pregunta sin considerar que en la segunda mitad de la década del "80" hubo básicamente sólo dos opciones para poner fin a la dictadura de Pinochet: derrocarlo sobre la base del enfrentamiento o vencerlo en el plebiscito establecido en la propia Constitución de la dictadura. Cada una de estas vías suponía riesgos, problemas y peligros. Personalmente adherí a la vía elegida pues al margen de la inseguridad de éxito de la vía del "enfrentamiento" (digamos paralizar al país y defenderse contra la represión por la fuerza) pienso que este último camino habría implicado decenas de miles de muertos y cicatrices y heridas aún mucho más profundas que las que hoy afectan a nuestra sociedad. Establecido lo anterior estimo, sin embargo, que la vía elegida suponía para los partidos políticos gobernantes más coraje, claridad, imaginación y compromiso profundo con respecto a los problemas implícitos en la transición a la democracia plena y, desde luego, la capacidad para motivar, comprometer activamente y movilizar al pueblo. Considero que esta autocrítica tiene aun vigencia para hoy y, en tal sentido, pienso, por ejemplo, que la campaña para promover un plebiscito constituye una iniciativa muy importante y rescatable. Nelson Caucato Es un proceso de transición que despertó muchas esperanzas, mucha ilusión en la gente, un proceso yo diría multitudinario, un proceso de transición que se afianza en una fuerza multitudinaria, este proceso de transición que parte con el triunfo del NO, una de las fechas épicas en la historia de nuestro país, que no se le recuerda como debiera recordársele. Esto suena como función de la gente en contra del crimen, en contra de la impunidad, en contra de la dictadura, la falta de libertad y esta sed de reconstituir una convivencia más civilizada y más democrática. Ha sido un proceso que nos ha dejado una tremenda frustración. Este pueblo puso tantas esperanzas y tantas ilusiones en un proceso como el de la transición. Creo que hoy día es la prueba mayor del desencanto. Ahí radica el tema de los grupos violentistas o anarquistas que aparecen porque la transición no ha cambiado nada, no ha cambiado absolutamente nada y esto tiene su raíz en cosas que uno en algún minuto lo sospechó. Nosotros sospechamos de que hubo un PACTO secreto entre militarres y dirigentes políticos en orden a cómo hacer esa transición. El tema de la transición en Chile, ¿ Cuál es la diferencia con otros tipos de transición en otros lugares del mundo, por ejemplo España ? Déjame terminar la idea del tema de la transición. Creo que lo que nosotros sospechábamos era que la transición ha implicado mucha transacción, nosotros sospechábamos, pero ya el año pasado nos dimos cuenta que todas nuestras sospechas eran una realidad. Hubo acuerdos entre aquellos que encabezaron la lucha anti dictatorial, aquellos que en definitiva no fueron los que lucharon en contra de la dictadura, sino que aquellos que asumieron puestos de vanguardia...yo diría los iluminados de siempre, que en algún minuto, yo no se con que respaldo o con qué autorización llegaron a una negociación y a un pacto con los militares. ¿ Y qué cree usted qué es lo que realmente se negoció ? Se negoció el tema de los derechos humanos, claramente el tema de los derechos humanos, el tema de la impunidad para los autores de los crímenes de los derechos humanos. ¿ En qué se nota... ? Se nota abiertamente, en primer lugar en la escasez de resultados positivos en las investigaciones judiciales, en el ningún avance en términos de verdad y justicia que se ha logrado en todo este tiempo... Pero consta en el Informe Rettig algunas investigaciones concretas... no se cuántos casos, ¿ qué pasó con estos casos ? Están todos cerrados en este minuto, en su gran mayoría están todos cerrados. Quiero ir a lo siguiente: se nota en la pobreza de los resultados obtenidos, yo diría fundamentalmente en el plano de la justicia. Si hoy día se dijera que hay, yo no sé si estarán presos todavía, sólo dos personas que fueron condenadas, en el sur, en Lautaro, por desaparición... son dos carabineros. Además, por un error de su defensa, los tipos no fueron salvados por la Corte Suprema cuando fueron condenados en Lautaro, por el secuestro de un campesino y su hijo. La defensa de los Carabineros planteó mal el recurso de casación en la Corte Suprema y la Corte Suprema ni siquiera entró a conocer el recurso de casación y lo declaró inadmisible, de manera que quedó a firme una sentencia dictada en el sur del país, en que se condenó a una pena ínfima, 541 días parece, por secuestro, a dos carabineros. Las dos únicas personas que en este país han sido juzgadas y condenadas y que les dan una pena ínfima, por un error de la defensa de ellos, que pudo perfectamente haberlos salvado y pedido que se les aplicara la ley de amnistía, si se hubiera planteado bien el recurso de casación. El nivel de resultados que hemos obtenido, es cero. Porque esos dos carabineros deben constituir el 0 o 0, 1% del logro en la cantidad de desaparecidos que hay. Eso demuestra que algo se movió detrás de bambalinas. Donde más se demuestra, en la falta de voluntad política de la autoridad por esclarecer los hechos. Sergio Concha La denominada transición es un proceso frustrado, estancado. Después de más de 8 años sigue siendo una asignatura pendiente. La realidad misma de un categórico desmentido a las voces interesadas que pregonan los avances en la transición, o aún más, que ésta se encuentra terminada y que nos encontramos en plena democracia. Las tareas para realmente hacer la transición a la democracia en mayúsculas, y todo un desafío. No puede hablarse que se haya realizado la transición si todas las instituciones fundamentales del Estado chileno permanecen cautivas en una maraña constitucional y legal proveniente de la dictadura pinochetista, que les traba drásticamente su desenvolvimiento democrático. Está plenamente vigente la Constitución de 1980, fraudulentamente aprobada en pleno período dictatorial, sin las mínimas condiciones para que la ciudadanía pudiera libre e informadamente expresar su parecer. Esto fue públicamente señalado desde diferentes sectores, entre otros, la Iglesia Católica. La Constitución establece diversos enclaves autoritarios plenamente operativos en la actualidad, como el Tribunal Constitucional, el Consejo de Seguridad Nacional, los senadores designados y vitalicios, que son parte de los mecanismos a través de los cuales las Fuerzas Armadas ejercen su tutela sobre la sociedad civil. No puede ser más antidemocrático el sistema electoral binominal, que busca perpetuar en el país un sistema de alternancia en el poder de dos federaciones de partidos, la Concertación de Partidos por la Democracia y los partidos de derecha, ambas acérrimas defensoras del sistema económico neoliberal. Otras fuerzas políticas, particularmente de izquierda, se ven privadas de toda representación parlamentaria, la que alcanzarían dentro de un sistema democrático y proporcional. Los quorums para efectuar las reformas constitucionales básicas para avanzar en una transición a la democracia son altísimos, y prácticamente inalcanzables con la composición del Senado establecida por la misma Constitución. Una tarea básica para que pueda hablarse de una real transición es la convocatoria a una Asamblea Constituyente, y la elaboración de una nueva Constitución, plenamente democrática y participativa, que borre todo vestigio de las instituciones que prolongan la presencia de la dictadura en este período posterior, Esta nueva Constitución tendrá que ser aprobada e un proceso plebiscitario transparente e intachable por la ciudadanía. Se aprecia aquí la total falta de voluntad política del gobierno actual por activar el tema de la nueva Constitución y del plebiscito. Un personero del gobierno llegó a decir que el plebiscito no está entre los asuntos de interés preferente por resolver. Detrás de actitudes y declaraciones como éstas vuelven a aparecer las grandes limitaciones de la democracia chilena, apreciándose la actitud gubernamental de evitar irritar la delicada epidermis tratándose de estas materias de las Fuerzas Armadas tutelares. Roberto Garretón Yo precisaría los conceptos, primero ¿ qué opina usted del proceso para terminar con la dictadura ? y, después ¿ qué opina usted del proceso de transición ?... Son cosas distintas. Primero ¿qué opina usted del proceso de terminación con la dictadura? me pareció correcto, no teníamos otra alternativa, no había otra posibilidad de terminar con la dictadura en términos relativamente breves y sin causar males graves, porque yo no estaba por la lucha armada que quien sabe hasta cuando iba a durar y yo creo personalmente que reforzaba a Pinochet. Se apostó a una carta, a la existencia de una derecha democrática, vinculada al pinochetismo, para mi la derecha democrática es el PAC y los sectores de la derecha histórica que se integraron al PPD, Julio Subercaseaux, Armando Jaramillo, etc., etc.. Se apostó a que el pinochetismo era democrático. Se celebraron ciertos pactos en el buen entendido de que con esta derecha se podía llegar a la democracia, el problema es que Pinochet no está dispuesto, y el pinochetismo no está dispuesto a eso, en consecuencia. El proceso de transición al fallar a la premisa, ha fallado entero, Ha fallado completamente y éste es un tema tabú en Chile. Aquí no se permite criticar la decisión que se tomó y sus resultados; yo no critico la decisión que se tomó, creo que no había otra, pero si critico los resultados y, por lo tanto, tengo derecho a ser critico al proceso, tiene derecho a ser critica la Unión Europea tiene derecho a ser critico cualquiera, chilenos y extranjeros, porque hemos fracasado. La actual combinación política, no nos ha dado democracia y yo soy miembro de esa combinación política y voy a seguir apoyándola no sé hasta cuando... pero no nos ha dado democracia porque falló la condición y no ha tenido la habilidad de cambiar de estrategia. ¿ Entonces qué opina usted del proceso de transición ? Yo distingo el término de la dictadura; correcto. La condición de la democracia, fracasó, no porque la concertación no sea democrática. Pero la construcción de la democracia fracasó, no porque la Concertación no sea democrática. Lo es, pero tampoco pareciera estar vuelta loca por terminar con los amarres. Hay una especie de resignación y sobre todo me parece muy grave, la Concertación y el gobierno no aceptan críticas, nadie puede cuestionar la decisión tomada, en circunstancias, que la decisión esta fracasada. ¿ Habría alguna especificidad con respecto a la transición chilena en relación a otras transiciones que han existido en otros países. ? La transición chilena sufre un problema mayor pero eso ya no es culpa nuestra, de los sectores democráticos; ¿ cómo es posible que el pinochetismo sea al menos el 35 % ? Ya no es sólo un problema de Pinochet, si no también del pueblo chileno que lo ha sostenido. Al final el plebiscito lo ganamos 55 a 45, entonces eso hace que sea distinto: aquí no es la transición española donde el día que muere Franco, dato importante también, el franquismo dice "fui franquista y quizás a mucha honra, pero desde hoy día dejo de serlo " y se suma al proceso democrático. Yo no votaría jamás por el señor Aznar pero yo no hago cuestiones de su carácter democrático, y menos a Adolfo Suárez, son personas que estuvieron con la dictadura, en cambio, nadie en España dice : "Somos los herederos de la gran obra del Gobierno Militar", nadie. No hay ni un solo español que lo diga, y aquí somos el 35% de los chilenos que lo dicen. Carlos López Dawson Los ocho años de gobierno de la Concertación de Partidos por la Democracia, mirándolo sólo desde el punto de vista de los derechos humanos, se puede calificar de incompleta toda vez que no se ha podido deshacer el amarre de la dictadura en los aspectos señalados, cuyos elementos más importantes son la impunidad y la existencia de enclaves que impiden el ejercicio pleno de la democracia. Es incompleta no sólo por resultados los que muchas veces dependen del propio marco constitucional, sino por cuanto, tampoco ha existido una expresión de voluntad política destinada a modificar la situación de manera radical. Es cierto que han habido cambios sustanciales tales como el fin de la política terrorista de Estado, la reforma de algunas leyes que atentaban contra los derechos humanos, se han creado instancias del gobierno para investigar los hechos ocurridos durante el régimen militar y se ha legislado para reparar parcialmente el daño causado por el Estado en ese período. Sin embargo, también han faltado iniciativas destinadas a perseguir la responsabilidad penal de los autores de crímenes de lesa humanidad, a dejar sin efecto la amnistía de 1978 o siquiera a perseguir administrativamente los graves delitos cometidos por militares. Ha faltado una verdadera política de Estado en derechos humanos. Verónica Reyna Efectivamente no podemos hablar de que hemos recuperado una real democracia. Han transcurrido 8 años del cambio político y no se ha conseguido liberar a la institucionalidad de los llamados "enclaves autoritarios" que parten desde la vigencia de la Constitución de Pinochet que es antidemocrática desde su origen. El Poder Legislativo con un Senado que tiene más del 25% de sus miembros que no son producto del voto popular, aumentado este año por la incorporación del dictador a la institución que es por esencia el reflejo de una democracia; un sistema electoral binominal que no refleja el poder de los electores en las urnas; la composición y atribuciones del Consejo de Seguridad Nacional entre otros. La precariedad de nuestra democracia ha quedado especialmente reflejada en este año 98 en la forma como se enfrentó la Acusación Constitucional contra Pinochet por los distintos sectores y los efectos de su incorporación al Senado. Lo que quedó manifiestamente claro para la sociedad fue la existencia y vigencia de un Pacto entre el Poder Militar y algunas dirigencia política que forma parte de la coalición gobernante. Este Pacto ha permitido hasta ahora garantizar por un lado una alta dosis de impunidad para los violadores de los derechos humanos y dejar en forma absoluta liberado de ello al general Pinochet ; y por el otro la imposibilidad total de realizar cualquiera investigación que tenga por fin hacer posible la responsabilidad política de la dictadura no sólo en el campo de los derechos humanos sino en cualquier acto de administración del Estado durante el régimen militar. Es decir se ha instituido una zona oscura e impenetrable de la historia nacional. Ha quedado también patente con los hechos señalados que la transición ha sido manejada a espalda de la ciudadanía y eso en cierta medida se ha visto reflejado en el desapego de la población especialmente los jóvenes a incorporarse a la vida política con el acto más sencillo que es su inscripción en los registros electorales. Pregunta anterior - Introducción - Pregunta siguiente |