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Viernes, 11 de Enero de 2008




REFUGIADO EN CHILE: EN BUSCA DE LA INTEGRACIÓN

Son parte de los miles de inmigrantes que buscan una oportunidad en Chile. Sin embargo, lo que los diferencian de otros latinoamericanos residentes es que son personas con el estatus de refugiados en nuestro país. Temiendo por sus vidas y seguridad, no tuvieron otra opción que huir de Colombia para sobrevivir.

El martes 18 de diciembre, en la sede centra de la Iglesia Metodista de Chile, se realizó una fiesta muy especial. Al lugar fueron llegando niñas y niños colombianos y sus familias, todo, para celebrar juntos la navidad 2007.

Ellos son parte de los miles de inmigrantes que buscan una oportunidad en Chile. Sin embargo, lo que los diferencian de otros latinoamericanos residentes es que son personas con el estatus de refugiados en nuestro país. Temiendo por sus vidas y seguridad, no tuvieron otra opción que huir de Colombia para sobrevivir.

En su país, lamentablemente, es común el asesinato político y muchas de las amenazas a la vida, que son realizadas por los actores armados en conflicto, se llevan a cabo. Esta situación a significado que miles de colombianos abandonen su patria y también que millones de ellos, al interior, se vean obligados al desplazamiento.

En ese sentido, el Programa de Servicio de Integración para Refugiados (PROSIR) donde participa la Iglesia Metodista, el Servicio Mundial de Iglesias de EE.UU. y FASIC tiene por fin ayudar a las familias de refugiados en el proceso de inclusión en la sociedad chilena para que su adaptación social, legal y cultural sea más rápida y expedita.

Conociéndonos los rostros

La fiesta navideña es la primera actividad que logra reunir a los refugiados colombianos y también a chilenos. Todos compartiendo una mesa y conversando nuestras culturas.

El Obispo metodista Neftalí Aravena, como buen anfitrión, se pasea mesa por mesa dando la bienvenida e interiorizándose de la situación que vive cada invitado. Lo mismo hacen los chilenos y colombianos que comparten. Los niños juegan entre sí y se reconocen entre ellos. Dan alegría al lugar.

Para el personal de la oficina -nos dice el Obispo Aravena- “es muy importante compartir estos instantes en el sentido de que la navidad es precisamente eso: compartir con aquellos que menos tienen. Sentimos que es un privilegio poder hacerlo”.

El colombiano Nelson Montealegre se siente contento y agradecido con la oportunidad de poder compartir con otros un momento tan significativo para cualquier persona en su situación. “Siento emoción porque compartimos con la familia de nuestro propio país, recordamos a nuestras familias con las que no podemos estar. Al menos lo podemos hacer con ustedes, con otros compatriotas”, nos dice.

Nelson se emociona, esta será su octava navidad fuera de Colombia. Primero estuvo en Ecuador y ahora esta reasentado en Chile. Piensa que en nuestro país muchos chilenos los han acogido bien pero reconoce que una minoría los mira mal. “La gran mayoría nos han brindado una oportunidad, nos han apoyado y hoy nos sentimos bien, con la paz, con la tranquilidad, al menos que hay aquí”, nos dice Montealegre.

Liliana Mamani Calvo, peruana, lleva 11 meses en Chile. Llegó a esta fiesta invitada por otros refugiados que saben que la solidaridad entre hermanos latinoamericanos es salvaguardia de nuestra identidad. “Para mí ha sido importante estar aquí. Nos han recibido bien. Podemos compartir con otra gente, con el obispo. Ha sido bonito, especialmente para los niños”.

Liliana es parte del gran contingente de inmigrantes económicos que llegan, cada vez más, a nuestro país. Ella tiene tres hijos: Lucero, Nil y Maria Cristina, de 14, 8 y 3 años, respectivamente. Para Liliana ha sido difícil dejar Perú, su cultura, su familia. Sin embargo, nos cuenta que “me estoy acostumbrando. Conseguí carnet, trabajo, estoy avanzando. En Perú es difícil la situación por eso decidí probar suerte en Chile”, concluye.

Exilio e Integración

De acuerdo al estudio “Exilio y Retorno: Itinerario de un Desafío” se estima que un millón seiscientos mil chilenos vivieron el exilio en los tiempos de la dictadura de Pinochet. Entre ellos los exiliados políticos y la gran mayoría, por factores económicos. Todos tuvieron que abandonar el país voluntaria o involuntariamente.

En Chile, actualmente, son cerca de 1.500 personas que permanecen refugiadas en nuestro país. De ellos aproximadamente 800 “son colombianos, según las cifras entregadas por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), que además cita a otros 28 países de América, Asia, África y Europa”.

El Obispo metodista Neftalí Aravena platea que los Chilenos debemos ser mucho más solidarios con los inmigrantes. “Debiera ser así porque uno no puede dejar de desconocer que Jesús fue un exiliado. Él tuvo que migrar de su patria de origen y tuvo que salir. Si nosotros damos algo o compartimos con un niño es con Jesús que estamos compartiendo”.

Para los exiliados Chilenos seguramente fue un proceso difícil de integración pero a muchos -los países que los acogieron- les abrieron puertas y oportunidades para trabajar y estudiar. “Entonces los chilenos debiéramos ser mucho más sensibles y aún más habiendo nosotros recibido tanto cariño en el extranjero cuando a nosotros nos tocó ser exiliados también”, dice el Obispo metodista.

Para la trabajadora social de FASIC e integrante de PROSIR, Elizabeth San Martín, la posibilidad de reunir a las familias colombianas y compartir con los miembros de la Iglesia Metodista chilena es un gesto muy importante. “Eso ayuda a lograr los objetivos de apoyo a la integración de los refugiados, en este caso de los colombianos en Chile. A veces uno piensa que apoyar la integración pasa por resolver sólo problemas legales, entregar dinero, pero muchas veces, para que las familias se sientan acogidas, lo que se requieren son pequeños instantes, donde el afecto y el amor estén presentes y en ese sentido gestos como estos son muy valiosos”, dice San Martín.

Estos son los primeros pasos que esta dando el Programa de Servicio de Integración para Refugiados, PROSIR, con la idea, en el futuro, de poder constituir una red de apoyo que ayude más a la integración de los mismos refugiados Colombianos.

“A veces nos encontramos que un papá o un hijo se encuentran solos -explica Elizabeth San Martín- porque están desarraigados y el tener vínculos con otro colombiano, con otra persona que comparta tu cultura te ayuda a estar mejor. En ese sentido el vernos las caras por primera vez puede ser un primer paso para que las redes funcionen y empecemos a entregarnos afecto y atención, en el sentido amplio de la palabra, y de este modo sacar este programa adelante”.

En el norte también hay refugiados

En Arica también los refugiados colombianos celebraron juntos la navidad. Cerca de 45 personas se reunieron el jueves 20 de diciembre en la ciudad nortina, en la Iglesia Metodista de Chile, donde también opera el Programa de Servicio de Integración para Refugiados (PROSIR).

En la actividad partiparon, además de la Iglesia Metodista, la Corporación Evangélica Nueva Jerusalem, la Iglesia Alfa y Omega y el Ministerio Evangélico.

Las distintas Iglesias participaron activamente en la entrega de regalos para los niños y niñas colombianos refugiados en nuestro país.

Para el Pastor Marco Vilca, Predidente de la Fraternidad de Pastores de Arica, “los refugiados antes que nada son personas y tienen también el derecho de buscar la paz para vivir. Todos nosotros lo hacemos cuando viajamos de una ciudad a otra para atender las necesidades de nuestra familia. Ellos, sin embargo, deben viajar a otros países para encontrar la paz. Por lo tanto la actitud de la Iglesia es acogerlos ”, explica.

El Pastor Vilca cuenta que “dentro de la Biblia se dice que nosotros debemos amar al extranjero. En un momento, en la historia de Israel, Israel fue extranjera entonces Dios les da una orden porque ellos han sido extranjeros. Lo mismo que ha pasado con muchos chilenos que han estado fuera por las mismas razones que los colombianos hoy día estan. Y uno de los mandamientos de Dios a la Iglesia es amar al extranjero”, concluyó en una entrevista telefónica realizada por "Correo FASIC".

Comunicaciones FASIC