Actualizado :
martes, 1 mayo 2001





Mensaje del CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS (CMI)
al Directorio, al Secretario Ejecutivo y al personal de la
Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC)
en Santiago de Chile,
con motivo del XXV aniversario de su fundación.


Con alegría y profunda gratitud por el testimonio y la solidaridad de FASIC, en nombre del CMI y de la familia ecuménica internacional, dirigimos a ustedes este mensaje de felicitaciones por el XXV aniversario de su labor.

En medio del caos y la represión de que fue víctima el pueblo chileno tras el golpe de Estado hace más de veinte años, bajo un gobierno militar de facto que hacía uso de prácticas despiadadas, ustedes prestaron asistencia, con valor y creatividad, a miles de chilenos que buscaban protección contra la persecución, las desapariciones forzosas, las torturas y las detenciones. En colaboración con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ustedes ayudaron a muchísimos chilenos, amparándose en el Decreto-Ley 504, a obtener asilo político y la libertad en otros países de América Latina y otras partes del mundo. La valiosa contribución que aportaron muchos chilenos durante esos años a la sociedad y a las culturas, a las iglesias y a las organizaciones cívicas en todo el mundo puede atribuirse directamente a los denodados esfuerzos que ustedes realizaron.

Las iniciativas que ustedes tomaron desde el principio, y los programas que trazaron posteriormente para acelerar la recuperación psicológica de las víctimas de la tortura contribuyeron sin duda alguna no sólo a restablecer la salud de muchas personas y familias, lo que facilitó las posibilidades de reconciliación en Chile, sino también a la investigación académica y al acervo de conocimientos en este ámbito en todo el mundo. Ustedes proporcionaron un valiosísimo apoyo moral y material a la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Chile en sus incansables luchas por esclarecer la verdad y obtener justicia. Ustedes hicieron suya la causa que ellos defendían, así como la causa de las iglesias de Chile, al recabar información sobre el paradero de los seres queridos que se había hecho desaparecer y forjar lazos de solidaridad entre los chilenos y los sectores políticos democráticos y entre las iglesias y los pueblos de todo el mundo. En nombre de los presos políticos y de sus familias, FASIC inició con éxito actuaciones jurídicas para que se hiciera justicia, basándose en instrumentos y procedimientos nacionales, interamericanos e internacionales. Ustedes procuraron aprovechar las lecciones aprendidas en el ámbito de la defensa y la promoción de los derechos humanos tras años de práctica y experiencia gracias a la colaboración con organizaciones hermanas de Chile y América Latina. Nosotros en el CMI y otras organizaciones también comprometidas en este empeño en la comunidad ecuménica hemos aprendido mucho de la experiencia de FASIC a lo largo de los años.

La labor que han realizado ustedes no tiene parangón en Chile por su base genuinamente ecuménica, en la que participan no sólo las comunidades eclesiales tradicionalmente asociadas al CMI sino también la Iglesia Católica Romana y las iglesias pentecostales, y refleja su profundo arraigo en la sociedad. Su histórica y estrecha colaboración con la Vicaría de la Solidaridad, con SEPADE y con la Confraternidad de Iglesias Cristianas, entre otras iniciativas cristianas por la dignidad humana, así como con otras entidades de derechos humanos, es un modelo para muchos otros países.

El estilo de trabajo del Directorio de FASIC y de su dedicado personal a lo largo de los años, caracterizado por su agudeza, su valentía, su flexibilidad y su tenacidad, refleja una visión más amplia de lo que significa la fidelidad a los principios democráticos y la defensa de los derechos y la integridad de los ciudadanos. Ustedes tienen el don de saber combinar la acción rápida con la constante evaluación, la sensibilidad a las prioridades urgentes con una planificación estructurada, el riesgo peligroso con la responsabilidad financiera y una generosa solidaridad con la independencia.

Y lo que es más importante, al apoyar ustedes a las personas perseguidas en Chile han sido capaces de aprender de su fortaleza. Ustedes asumieron como propios los aportes de esas personas a la búsqueda de justicia y, por consiguiente, a la lucha contra la impunidad desde la justicia. La fidelidad de ustedes al Evangelio los condujo a una firme actitud pastoral, a una labor profética y a la búsqueda de la verdad.

Que Dios derrame abundantes bendiciones sobre todos ustedes en esta nueva etapa de su trabajo.

Ginebra, 24 de mayo de 2000

Rev. Konrad Raiser
Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias

Rev. Charles Harper
Ex "director" de la Oficina de DD HH para América Latina y Caribe del CMI