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Pastora Gloria Rojas: “En Santiago, ya la gente ni habla de aquellos que están sufriendo todavía”
En esta entrevista, la líder religiosa cuenta sobre el surgimiento del trabajo conjunto de las iglesias y entidades ecuménicas tras el terremoto. Crítica las soluciones que ha dado el gobierno y dice que hay que empoderar a las personas para que defiendan y reclamen sus derechos.
La pastora Gloria Rojas es actualmente Presidenta de La pastora Gloria Rojas, a la izquierda, junto a la ex capellan de La Moneda, Pastora Juana Albornoz, en la primera visita a la zona del terrmoto. En 1985 fue ordenada como primera mujer pastora, asumiendo el año 2003 como Presidenta de su iglesia. “Fui ordenada en igualdad de condiciones como los pastores. Ese es uno de nuestros principios como iglesia: la igualdad y equidad de genero”, dice orgullosa. La pastora Rojas, en los últimos meses, ha sido una de las líderes e impulsoras del Comité Intereclesiástico de Emergencia en Chile (CIECH). Señala que “la idea de esta acción conjunta es poder solidarizar y apoyar a los afectados por el terremoto del 27 de febrero pasado”. Recuerda que “yo empecé a recibir correos de hermanos y hermanas de iglesias que estaban preocupados por el terremoto y yo también sentía preocupación por mi propia iglesia. Entonces hice una citación para el día lunes primero de marzo para constituir aquí, en nuestra iglesia, el Comité Intereclesiástico de Emergencia. Convoqué a todos aquellos que estaban preocupados, que estaban haciendo algunas acciones, para unirnos y hacer una acción conjunta”. Difícil les resultó al comienzo llegar a la zona de Concepción donde se registró el mayor impacto del movimiento telúrico. “Nos aconsejaron que no viajáramos porque no teníamos ni salvoconducto, que nos podían asaltar en el camino. Ahí tuvimos un apoyo muy bueno de la pastora Juana Albornoz que era capellán del palacio
- ¿Cómo fueron recibidos en ese momento, por las personas afectadas? - Fuimos muy bien recibidos, en todas partes. Los abrazos fueron muy importantes y la oración fue muy importante para la gente, en esos momentos. Creo que fue muy acertado viajar en esa comitiva como un acompañamiento pastoral en momentos de tanto dolor para las personas afectadas y para líderes de las iglesias del lugar que estaban afectados por la situación. - ¿Qué imágenes recuerda de esa experiencia? - Para nosotros fue tremendamente impactante porque uno por los medios de comunicación podía tener sólo algunas imágenes. Estar en el lugar mismo, donde sucedieron todas estas cosas, o ver la gente que había perdido todos sus enseres o personas que incluso tenían perdidas de familiares, fue muy dramático, muy tremendo. Surgen muchas imágenes, zapatitos de niños, mujeres tratando de ordenar el espacio que estaba totalmente devastado. Personas que caminaban de un lado para otro, sin saber qué hacer. Edificios que vimos en el suelo, por ejemplo en la octava región, y ver en las ventanas colgando la ropa de la gente. Eso todavía me impacta, me impacta mucho. Desde acá, uno no logra imaginar lo que ha significado este terremoto para la gente y un terremoto que es encubierto, muy mentiroso, porque hay fachadas que se ven bien pero adentro sólo hay destrucción. - ¿Qué ha pasado con Usted que ha estado bastante involucrada? - Yo después de un mes y tanto vine recién a exteriorizar mis sentimientos porque sólo fui recibiendo, recibiendo y recibiendo emociones. Ver todas estas situaciones de tristeza y sin poder manifestarme. Y después de un mes y tanto, en un momento en que estábamos hablando, vine a llorar y fue porque yo estaba traduciendo a alguien, le estaba plantando la situación, de lo que vivimos en nuestro país. Eran unas mujeres alemanas y la traductora era judía. Y yo les estoy contando, para que lo exprese a las hermanas alemanas que estuvieron de visita, y ella se pone a llorar y ahí nos pusimos a llorar todas. Yo creo que es una gran necesidad para los que están de alguna manera acompañando, buscando los medios de apoyar a la gente con más necesidades, también tengan un acompañamiento porque sino nos quebramos. - Una de las palabras más usadas después del terremoto es solidaridad. Sin embargo, hay algunos que piensas que solidaridad es dar o regalar lo que ya no sirve. ¿Qué piensa usted? ¿Qué dice el evangelio? - Uno tiene que pensar que el otro es semejante a uno. Que lo que yo quiero para mí también lo quiero para los demás. Entonces, no se puede estar regalando lo que nos sobra, sino lo que realmente necesitan. Es importante escuchar a las personas para saber lo que necesitan porque de repente uno llega con lo que la gente no necesita, porque se nos ocurre a nosotros que debería ser así. Por otro lado, yo quede muy dolida después de la teletón porque las personas creen que por haber aportado a la teletón esa fue toda la solidaridad y después se olvido la gente. En Santiago, ya la gente ni habla de aquellos que están sufriendo todavía en la séptima y octava región. Pienso en la gente que perdió todos sus enseres, todas sus cosas, que no tiene donde vivir. Cada vez que llueve yo me amargo, me emociono. Me duele saber que hay personas que están mojándose, o se les llueven las carpas, no tienen un baño o que no tienen las condiciones mínimas de existencia y nosotros estamos bien. Entonces, qué pasa con aquellos que están sufriendo. No debemos perder nuestra capacidad ni de asombro ni de acompañamiento como el señor espera de cada persona con respecto a su hermana y hermano. - ¿Cómo han evaluado la ayuda del Estado? - Todavía el Estado no ha sido capaz de entregar la respuesta que la gente espera porque hay medias aguas donde, antes que se pusiera este plástico por fuera, entraba el aire por todos lados y eso lo sabíamos, lo vimos, que les entraba viento por todos lados y la lluvia. Por eso, lo que también pretendemos con nuestro proyecto es entregar soluciones habitacionales mejores que las que ha entregado el gobierno que son estas medias aguas terribles, que no son condiciones para vivir de ningún ser humano. - ¿Consideran que estas medias aguas no cumplen los mínimos estándar sobre ayuda humanitaria? - No, no responden de ninguna manera a los estándares mínimos que pide el concierto internacional con respecto a la ayuda humanitaria y creo que hay una voz que levantar. Entendemos que la situación es problemática, por la cantidad de personas que están afectadas por la situación, pero tenemos que ponernos de acuerdo qué es lo que pretendemos con esta ayuda. No es dar lo que creemos, sino lo que realmente necesitan las personas. - Una pobladora, incluso quemo su media agua - Hay mucha molestia. Hay que ponerse en la situación. Si yo quisiera vivir en estas condiciones. A veces en las emergencias se trasforman las soluciones en algo definitivo y así ha pasado muchas veces en nuestro país que las situaciones de emergencias se han transformado en poblaciones definitivas de 15 ó 20 años. Entonces creo que nosotros tenemos que levantar esta voz, llamar al empoderamiento de la gente, para que luché por sus derechos y nosotros apoyar como iglesias y no quedarnos tranquilos ni conformes con las soluciones que en estos momentos se están entregando. - ¿El terremoto ha ayudado a mirar el otro chile que no queríamos ver? - Totalmente, porque en este terremoto los que más sufrieron son los pobres y no hay vuelta que darle porque las construcciones fueron hechas para pobres y no para ricos. Usted ve que hay construcciones que quedaron impecables y otras que se desarmaron totalmente, de mala construcción, mala supervisión de las construcciones, la comunicación pésima. Yo diría que afloró esta situaron de pobreza que no queríamos ver. Entonces creo que es lógico que haya un sentimiento de pena, de que algo no esta funcionando, de que algo se escondió, de que algo se dijo y no se respondió como esperábamos. Haciendo juntos
- ¿Qué le parece el trabajo de ACT alianza? - Yo no sabía mucho de ACT alianza y lo que sabía era algo muy menor. Encuentro que es un excelente proyecto la acción conjunta de las iglesias, que es lo significa ACT, para ir en ayuda de las personas en situaciones de emergencia. El gran asunto es que Chile tuvo su terremoto después de Haití y como la imagen del país que se ha exportado es que Chile no necesita apoyo, la ayuda para Chile ha sido baja. Yo creo que vamos a llegar a la mitad de la ayuda que en realidad nosotros requerimos. Para la gente que coopera a nivel internacional, existe la imagen de que vivimos en un país totalmente organizado, un país en que todos sus niveles de comunicación estaban regios, que podíamos salir a enfrentar situaciones problemáticas sin ningún problema. Pero la realidad nos muestra un país que estaba escondido, que estaba abajo y que afloro con el terremoto. Yo creo que recién cuando nos visitan se dan cuenta que la situación es muy distinta a lo que los medios dicen. - ¿En que se ha traducido la ayuda que han podido brindar como Comité de Emergencia? - Ha consistido en la entrega de alimentos, que es la primera etapa, que es la entrega de un set de alimentos, útiles de aseo y abrigo. Pronto comienzan las construcciones de las nuevas viviendas que están en mejores condiciones que las entregadas por el gobierno. Me acaban de entregar el plano y la norma, como están hechas, forradas, bien terminadas. En eso estamos participando todos, en conjunto todas las iglesias. Construir 80 viviendas de esta naturaleza, reparar otras, y dar también apoyo económico para pequeños emprendimientos económicos de familias que han sido seriamente dañadas por el terremoto. Por ejemplo, comprarles una maquina de coser, comprar herramientas, redes a los pescadores, etc. para que retomen sus trabajos. En cuanto a la ayuda psicosocial, por lo menos durante 8 meses vamos a acompañar a la gente para hablar sobre la situación de terremoto que han vivido, pero también empoderar a la gente para que puedan hacer valer los derechos como ciudadanos y ciudadanas, conformen redes sociales. Hacerles sentir que todo ciudadano en Chile tiene derecho, derechos que han sido violados en muchos momentos. Estamos trabajando desde la región metropolitana hasta la octava región. La idea es atender a 1500 familias pero estamos viendo los aportes económicos que tenemos ya que sino nos alcanza vamos a tener que bajar la cantidad. - ¿Qué mensaje le daría a las personas después de la experiencia que hemos tenido? - Yo creo que el único mensaje es el de Cristo “Ama a tu prójimo, como a ti mismo”. Y creo que este es el segundo mandamiento. Primero, ama a tu Dios con todo el corazón, con toda tu mente, con toda tu fuerza, con toda tu alma, y en segundo lugar él dice ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo creo que muchas veces no nos amamos a nosotros mismos, menos vamos a amar a nuestro prójimo. Creo que es un gran mensaje empezar a querernos, porque Dios nos ama y amar a los demás es importante y si eso lo tenemos claro creo que las cosas serian muy diferente, otro mundo sería posible.
El Comité Intereclesiástico de Emergencia en Chile (CIECH) El CIECH está conformado por Más información en: www.comitedemergencia.org
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