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Martes, 10 de Julio de 2007




Claudio González Urbina.
SU VIDA AL SERVICIO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Su apego y compromiso con lo social y el respeto de la dignidad humana lo han llevado al frente de dos pequeñas, pero grandes organizaciones: Fundación Mi Casa y FASIC. De cuidar y proteger a menores en riesgo social, pasó a especializarse en la ayuda a víctima de la dictadura militar.

Quienes conocen a Claudio González Urbina (69), saben que es un trabajólico de corazón y que por esta característica propia de su persona, ni una operación o enfermedad lo mantendrían desconectado de su vida laboral. Pero más allá del tecnicismo de la palabra, muchos coinciden en que lo mantiene a firme su gran compromiso, y el apasionamiento con la defensa de los Derechos Humanos.

Desde su oficina en el segundo piso de las dependencias de FASIC, instancia en la que es Secretario Ejecutivo desde su fundación, accedió a conversar acerca de su vida y logros. Una taza de café, firmas de documentos y llamados telefónicos son los ingredientes que dan rienda a esta entrevista y que acompañan a diario a este personaje, que no por casualidad tiene una apariencia y un trato un tanto filosófico, ya que estudió pedagogía y por años impartió clases de filosofía.

Esa manera de ver las cosas y su gusto por la esencia y desarrollo del ser humano lo llevaron en el año 1956 a ingresar al Seminario Pontificio Mayor. Allí permaneció por cerca de cinco años. Si bien sus intereses siempre fueron los más necesitados y la ayuda social, decidió dar un nuevo giro en su vida y se retiró del Seminario.

Ya era 1973 y si bien el Golpe de Estado no afectó su integridad física, si lo dejó desprotegido, ya que por extrañas razones- que ahora son obvias- fue despedido de Fundación Mi Casa, instancia a la que entregó cerca de una década de su vida. Claro que no alcanzó a llegar al año 74 y ya había encontrado un nuevo trabajo.

Gracias al pastor Luterano, Helmut Frenz, comenzó a trabajar en el Comité de Ayuda de Refugiado. Su trabajo consistía en un comienzo en informar a estas personas del estado de su gestión y situación.

Según comenta y recuerda, hubo dos reuniones que fueron claves para él durante esos tiempos: la primera fue cuando ingresó al Comité, pues una vez que asistió para informarse de cual sería su labor a desempeñar, se encontró de inmediato con una reunión en la cual se abordaban temas bastantes complejos y decidores para el funcionamiento de la institución y de la ayuda que ésta brindaría a las víctimas de la dictadura; y la otra, fue cuando Helmunt lo citó a una reunión privada y confidencial en su casa, ahí según rememora- se encontraban Cristian Precht y Alejandro González, entre otros. Ese día de abril de 1975 y por la creación del decreto supremo 504, que permitió el cambio de pena de privación de libertad por el de extrañamiento a presos políticos se le encomendó la misión de armar un nuevo equipo de trabajo, el cual poco a poco se fueron especializando en el tema y fue así como surge la idea de FASIC. ¡“Hubo que apechugar no más¡”, son las palabras con las que éste profesor de filosofía describe ese crucial momento.

Con la creación de La Fundación, poco a poco, se fueron integrando más personas y reforzando equipos. El primer trabajo eran los presos políticos, conseguirles documentación y sacarlos del país. Se creó el equipo de Servicio Social, luego el equipo Jurídico y más tarde Salud Mental.

Todo su trabajo ha estado marcado por la labor social, primero con menores en riesgo y luego ayudando a víctimas de la dictadura militar. ¿Cuál de los dos momentos ha sido más impactante?

Yo diría que lo segundo es mucho más fuerte. Claro que las dos experiencias son impactantes, porque con los menores uno igual ve desprotección, abandono y violencia. Pero uno trataba y podía solucionar muchas cosas; Y en el tiempo de la dictadura uno vivió cosas mucho más horribles. Los hechos que se daban en ese entonces, en donde la gente era torturada y maltratada era impactante (...)me toco conocer del caso de una mujer que fue violada frente a su esposo e hijos y luego la marcaron en la espalda con un yatagán. También vi mucha desesperanza por aquellas madres que estaban buscando a sus hijos desaparecidos.

¿Que hechos de ese entonces podría decir usted que lo han marcado?

Estando una vez en el Centro de detención Tres Álamos, los militares llegaron con un grupo de más menos seis personas, entre ellos pude identificar a Silva Müller. De inmediato me puse a averiguar la dirección de su familia para avisarles que se encontraba allí y lo logré visité a sus padres, pero lamentablemente después de ese día nunca más se supo de él. También recuerdo que en la misma condición de ayudar a los presos, esta vez en Cuatro Álamos, un dentista se encontraba atendiendo a una mujer que ya no soportaba el dolor de muela. El especialista por más que le ponía anestesia para el dolor, ésta no le hacía efecto por el nivel de tensión en el que estaba la mujer. El doctor era bastante tierno con ella, pero bastó eso para que Manson (militar a cargo del centro) le llamara la atención. La cara de esa mujer la he tenido grabada siempre. He tratado de averiguar que suerte corrió, pero no he tenido noticias.

El dedicarse a defender los Derechos Humanos tiene aspectos gratificantes, pero también costos personales. ¿Cuáles diría usted que han sido esos costos en su vida?

Sinceramente en los primeros años y cuando era toda más intenso no había mucho tiempo de reflexión. Uno actúa y lo hace. Pero a la larga, claro que hay costos. Se reciente la familia, la relación con muchos amigos también se ve afectada. Pero hay que ser claros, hay ciertos costos que son concientes. Yo tuve la oportunidad de irme a Europa, con una beca a un país determinado y yo dije que no, preferí quedarme y hacer frente a lo que ocurría acá.

Ahora, hay otros costos. Por ejemplo deje de ir por años al Municipal. Lo mismo ocurrió con el Estadio Nacional y Chile (actual Víctor Jara). Tengo imagines tan fuertes y frescas aún en mi mente que eso me remueve muchas cosas.

Con todos estos años de experiencia en materia de Derechos Humanos, ¿ Cómo cree que está la situación en el país?

Creo que se ha avanzado, pero se podría haber hecho más. Creo que se avanza tratando de no quebrar huevos, de no herir a la oposición y a los militares. Yo creo que se pueden dar pasos más grandes y desenmascarar a la derecha..... si cuando la oposición se niega a apoyar al Tribunal Penal Internacional, debiera decirse más abiertamente. Avanzamos en varios aspectos en cuanto a los derechos más fundamentales, como el derecho a la vida, justicia y libertad...pero faltan todos esos otros derechos que no hablan de la realización completa de la personas en la sociedad como la participación, tener un trabajo digno, un ambiente sano, salud, educación, etc.

Al ser FASIC un organismo ecuménico ¿Cree que las iglesias jugaron o han jugado un papel importante en estos avances?

Creo que actuaron y que jugaron un rol importante, tanto en la promoción y defensa de los derechos humanos como también a ratos en el ocultamiento y la justificación de los crímenes que cometía la dictadura. Esto a mi parecer cruza a las Iglesias Católica y Evangélicas. Ambas iglesias tuvieron cosas y personajes muy buenos que se la jugaron muy fuertemente con el compromiso con el pobre y los perseguidos; Y también otros que desde su nivel de jerarquía que se aprovecharon para proteger y defender gente y justificar lo que hacía Pinochet. Y eso se ve hasta el día de hoy. Resulta increíble la tribuna que ha tenido una persona tan nefasta como Raúl Hasbún por dar un ejemplo.

¿Cómo visualiza el futuro de las ONGs de DD.HH, considerando que la ayuda económica externa ha decaído en los últimos años?

Las agencias cooperantes especialmente europeas han bajados sus fondos, eso es una realidad. La imagen de riqueza que proyecta Chile internacionalmente deja de tener un lugar privilegiado como lo tuvo en dictadura y la comunidad europea ya no considera al país como una prioridad; a esto se le agrega los desastres naturales y emergencias que cuestan millones de euros. Ahora, pensamos que es función del Estado, el que haya una suerte de protección y de apoyo financiero a las ONG´s bajo registros muy claros, como el mantenimiento de la independencia. Eso en otros países ha resultado bastante bien.

Comunicaciones FASIC