Pastor Eduardo Cid Rivera:"SOY WESLEYANO DE CEPA"
La iglesia Wesleyana celebró en el 1 de mayo 69 años de existencia. El Pastor Eduardo Cid Rivera -uno de sus fundadores- conversó con “Correo Fasic” y nos habló sobre sus inicios, de su camino recorrido en el mundo cristiano y de la satisfacción de seguir predicando en las calles de su Legua querida.
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Nadie se imaginaría que una persona que se ha dedicado por más de 70 años a ayudar a los necesitados, predicando y expresando los fundamentos teológicos Wesleyanos se emocione de la manera que lo hace cada vez que saca a recuerdo las experiencias que ha vivido. Así muy sensible y sencillo es el Pastor Eduardo Cid Rivera.
Es de esas personas con la que se disfruta conversar y de la cual da gusto escuchar. A sus 86 años se ve y mantiene bastante lúcido.
Es “mejor dar que recibir”, ese es su lema. De hecho acostumbra andar con monedas en los bolsillos por que sabe que en cualquier esquina habrá alguien que lo necesite.
Ha vivido gran parte de su vida en la Legua. Allí predicó en las calles y pasajes de la población a los más pobres y necesitados por más de 26 años, una práctica -según cuenta- aún persiste. El “Hermanito” como le llaman sus vecinos entrega esperanza y dignidad social a los más jóvenes insertos en la drogadicción, a las dueñas de casa y a los más pequeños.
Antes de la dictadura no sólo predicaba, sino que también curaba heridas y ponía inyecciones.
Su vocación social-cristiana nace desde muy joven. Pese a que sus padres eran católicos, fue una cuñada evangélica la que lo motivó a ingresar a la iglesia. Claro que sus inicios fueron en el coro.
Fue precisamente en sus tiempos de juventud, en que se le presentó Jesús por primera vez.
Al comienzo según recuerda, “me asuste mucho, a tal grado que nunca más dejé de ir a la iglesia”. La imagen y voz de Jesús lo ha acompañado durante todos estos años, por eso nunca más se ha sentido sólo, pues “nunca me ha dejado”, señala.
“Envía tu poder, envía tu poder y quita el dolor” son las frases que el Pastor Cid repite cada vez que puede ver u oír al señor. Es un convencido que es su enorme fe la que hace que sea uno de los elegidos para transmitir a los demás el mensaje de Dios.
Es “Wesleyano de cepa”, como el orgullosamente dice. Su iglesia, de la cual es uno de sus fundadores, nace en 1928 como fruto de un Movimiento Espiritual al interior de la Iglesia Metodista Episcopal en la Comuna de Lota. Este movimiento no fue aceptado por la jerarquía de la Iglesia Metodista, por lo que un grupo de hombres mujeres y niños, un día domingo 28 de febrero de 1928, dan vida a lo que es hoy la Misión Evangélica Wesleyana.
Diez años más tarde, un 1 de Mayo, nace oficialmente la 1ª Iglesia Evangélica Wesleyana en Santiago. Actualmente son cerca de 15 mil sus miembros a lo largo del país.
Es un convencido que es un “convertido totalmente”. Según cuenta, para las fiestas patrias acostumbra a izar la bandera chilena junta a la cristiana y del mismo modo canta el “Himno Nacional” con “Firme Adelante”, en su Legua ya están acostumbrados.
Su iglesia ha intervenido la población, ha hecho un trabajo permanente con jóvenes drogadictos. Y en el camino “se ha convertido a muchos”. Recuerda muy emocionado una experiencia que vivió en la población: “todas las mañana pasaba por una avenida en la que un joven me pedía dinero. Una vez me vendió 3 pilar medianas por 500 pesos, se las compré, claro que por menos dinero. Al tiempo después pasé por el mismo lugar y escuché que alguien me llamaba.
Lo miré y me di cuenta que era el mismo joven pero muy distinto. Esa vez estaba al interior de un vehículo y me agradecía por las veces que lo ayudé….me dijo: tatita ahora yo tengo, así que yo lo ayudaré a usted”.
Lo mismo ocurrió con una niña a la cual la familia la había echado de la casa por su adicción a la droga. “Ella me pidió que orara por su vida, así fue que al tiempo después la recibieron de vuelta en su hogar” (…) “No es uno el que convierte, sino que un es usado para predicar la verdad y la palabra de Dios”.
La iglesia Wesleyana “ha hecho una buena obra a través del país”(…) “Y eso la diferencia de las demás expresiones cristianas”. Con ese espíritu la misión nació. En un contexto de problema social, económico y de necesidades, algo que se mantiene en la actualidad.
¿Qué caracteriza a su Iglesia de otras expresiones evangélicas?
Nuestro Credo Social es: Un Dios, un Pueblo y una Clase Social. Desde nuestro nacimiento como Iglesia, muchos de nuestros/as líderes, sean estos/as Pastores/as o laicos, han sido destacados dirigentes vecinales, sindicales y políticos, razón por la que en tiempos difíciles
que vivió nuestro país, tuvimos más de alguna dificultad, pero eso no aminoró la participación ni preocupación evangélica.
Desde su experiencia ¿Dónde siente usted que sopla el Espíritu Santo en nuestra sociedad?
El Espíritu sopla como quiere y desde donde quiere, ya que no es propiedad de quienes nos decimos hijos e hijas de Dios. Yo creo que sigue soplando fundamentalmente en aquellas Iglesias que anuncian las Buenas Nuevas del Evangelio, pero que además no se acomodan a
"este siglo" sino que denuncian el engaño, la violencia y las injusticias, que afectan nuestra sociedad.
¿A qué adjudica usted que tanta gente adhiera a las Iglesias Evangélicas en desmedro de la Católica? Y desde su punto de vista ¿Cómo ve el desarrollo y crecimiento de la Iglesia Evangélica en Chile?
Por las características propias del mundo evangélico, entre las que podemos destacar, el lenguaje, la actitud, el acompañamiento, etc; la gente que adhiere, nos siente mucho más cercanos/as a su realidad, sean estos/as obreros o profesionales. Tratamos y luchamos por practicar lo que predicamos.
Hoy podemos ver con mucha satisfacción el desarrollo integral de las Iglesias Evangélicas en Chile, es decir sin dejar de practicar los fundamentos evangélicos, se ha entendido que el hijo e hija de Dios, debe estar preparado para asumir responsabilidades, sean estas públicas o privadas, lo que por cierto nos ha permitido crecer en todos los aspectos y mantener un desarrollo permanente, teniendo en cuenta los cambios culturales de nuestra sociedad.
¿Qué impacto tiene ese crecimiento en el Continente? y ¿En que campos es más notorio?
No es fácil visualizar el impacto del crecimiento, ya que mayoritariamente la cultura latinoamericana es católico romana, pero en Brasil por ejemplo el mundo evangélico crece en un alto porcentaje.
Los cambios a mi juicio más notorios se dan en una nueva actitud en la vida del ser humano sea este hombre o mujer, cualquiera sea su posición social, desde el momento que tiene un encuentro con el Señor, su vida cambia, eso lo podemos testimoniar con experiencias desde obreros hasta empresarios.
En otras naciones de la región y en el mundo, ha crecido la inclusión de pastores evangélicos en la política ¿Cree usted que en Chile sería oportuno tener ese grado de participación?
Si estamos hablando de pastores, hasta aquí, se que en muchos casos por no decir todos, los que en el Continente han hecho esa opción, no han jugado un rol de importancia, y menos han sido un aporte para la sociedad de sus respectivos países.
Otro tema es que desde las congregaciones, los hombres y mujeres con vocación pública, puedan ser un aporte para nuestras sociedades.
En Chile específicamente creo que no estamos preparados aún para ejercer ambas funciones. Personalmente creo que son incompatibles.
¿Cree que las religiones tienen todavía lugar en el mundo?
Hoy más que nunca, al menos la religión cristiana, tiene un espacio en el mundo, por sus valores y fundamentos de vida, ya que hay muchos hombres y mujeres decepcionados del modelo de vida que nos imponen estructuras económicas y sociales sin ningún tipo de valores morales ni sociales.
¿Cómo ve el futuro del movimiento ecuménico?
Creo que el ecumenismo crecerá y se desarrollará en la medida que nuestro actuar tenga que ver con una actitud de vida, la aceptación del otra la otra, y no sólo de participar o acompañar a quien me conviene.//
Comunicaciones FASIC