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Miércoles, 10 de Octubre de 2007




Desarrollo Social

Chile se ubica como un caso paradigmático donde si bien existen etapas de crecimiento económico, tanto sus clases dirigentes como la propia sociedad civil reconocen que no se cuenta con un sentido que oriente dicho proceso, es decir, no hay un proyecto país. De esta forma, al no haber una unidad de valores que señalen un horizonte común, el crecimiento económico se ubica como moneda de cambio, por ende, el medio se traduce y prefigura como meta.

Foto: Metadata.org

1. Propuesta de Desarrollo

Entendemos por Desarrollo a un estado de la cultura de la sociedad que favorece la orientación de relaciones entre las personas y sus organizaciones para generar oportunidades donde, organizaciones y personas, pongan en práctica todas sus capacidades.

La cultura desarrollada es la que presenta instituciones basadas en los valores de la igualdad, solidaridad, justicia, libertad y paz. Estos valores dan origen y sustentan las actividades de socialización que acontecen en las organizaciones, especialmente: sistemas educacionales y organizaciones políticas y económicas, donde las personas construyen cotidianamente un ser social dispuesto a la ampliación de su autonomía.

Esta cultura y la creciente interdependencia que ella promueve desde la autonomía de cada persona y organización, contribuye a que se genere crecimiento económico y participación política destinada a construir un orden social donde las diferencias son parte de la construcción del proyecto colectivo y, dicho orden, regula y prevé las formas mediante las cuales la sociedad equilibra sus relaciones con el medio ambiente.

2. El crecimiento económico es solamente crecimiento económico

La propuesta de desarrollo que presentamos considera que el crecimiento económico sólo constituye una estrategia posible para habilitar espacios donde se den relaciones sociales que conformen oportunidades.

En el caso de los países de América Latina que han adoptado las normativas del Consenso de Washington, como lo hace Chile a partir de la década de los ochentas. Las cuales implican: liberalización del mercado, privatización de servicios públicos, o lo que se conoce como proceso de internalización de la economía; desregulación de las normativas jurídicas que rigen el empleo y permiten el debilitamiento de la organización sindical; manejo de las soluciones de los problemas sociales mediante la competencia de los prestadores de servicios en el mercado y fortalecimiento de la cultura de la iniciativa individual por sobre la gestación de programas colectivos y pertinentes a las situaciones locales.

A quedado demostrado que luego de una etapa de crecimiento económico bajo esas premisas, etapa que se hace a tasas de crecimiento de seis por ciento (6%) con igual tasa de desempleo en la década de los noventas; el Estado puede contar con un equilibrio presupuestario susceptible de presentar capacidad de inversión o posibilidades de nuevos endeudamientos (créditos) y que las empresas gocen de un entorno favorable a sus exigencias de utilidades pero que, sin embargo, ni uno ni otro se hace parte de una propuesta que trascienda esas estrategias de crecimiento económico, es mas, se observa una etapa de creciente desvinculación de parte de estos actores con respecto a las solidaridades que generan un estado social donde los beneficios del crecimiento económico se traducen en mayor bienestar material: nuevos y mejores servicios públicos, y ampliación de caminos de inclusión de las necesidades de participación de las diversas expresiones de la sociedad.

De esta manera, Chile se ubica como un caso paradigmático donde si bien existen etapas de crecimiento económico, tanto sus clases dirigentes como la propia sociedad civil reconocen que no se cuenta con un sentido que oriente dicho proceso, es decir, no hay un proyecto país. De esta forma, al no haber una unidad de valores que señalen un horizonte común, el crecimiento económico se ubica como moneda de cambio, por ende, el medio se traduce y prefigura como meta.

Este objetivo, crecimiento económico, tiende a normalizarse tanto en las agendas del gobierno nacional y local como en la discusión habitual que sostienen los responsables de diseñar las políticas públicas. Por tanto, si bien dicho objetivo funciona en la coyuntura y a mediano plazo, este no logra animar a los miembros de la sociedad para que se incorporen a un proceso de construcción de sociedad y, menos aun, lo sientan como parte inherente de sus desempeños habituales.

Esta ausencia de sentido de pertenencia con el colectivo que habita un lugar geopolítico, debilita las instituciones democráticas que se basan en la responsabilidad de hacerse cargo de proponer soluciones a los problemas comunes. Desde aquí, entonces, es fácil comprender el acelerado envejecimiento del padrón de votantes que hoy sustenta la democracia en el sistema político chileno por ejemplo, o identificar que la competencia y no la solidaridad, está a la base de las relaciones de producción económica.

Finalmente, un observador podría sostener que si bien una sociedad como la chilena cuenta con recursos económicos porque ha tenido períodos de crecimiento, ella no es capaz ni de permitir procesos de incorporación tecnológica que aumenten el valor agregado de sus exportaciones, ni de salir de los enclaves dejados por la dictadura. Por tanto, si bien es una sociedad que crece materialmente, ella se encuentra distante de un proceso de desarrollo, es una sociedad con un motor pero sin espíritu.

3. Argumentos sobre la promoción del Desarrollo

Nuestra propuesta de Desarrollo supone como estrategia de promoción la creación o el fortalecimiento de relaciones en donde los actores de la sociedad, especialmente los ligados al diseño de las políticas públicas a nivel local, regional y nacional, se encuentren con las manifestaciones de la participación que las personas y sus organizaciones realizan habitualmente.

Estos espacios comunicativos y reflexivos se identifican a nivel local pero ellos representan redes de organizaciones intersectoriales que se abocan a proponer o implementar proyectos y programas a favor de soluciones a los problemas jurídicos, administrativos, de salud pública, económicos, étnicos, medio ambientales, entre otros, que existen cotidianamente entre los habitantes de una comuna, provincia o región.

Debido a la envergadura de las actividades que la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, FASIC, realiza, nuestra propuesta de Desarrollo se inicia a nivel local, es decir, ella implica un Desarrollo Endógeno y Local, el cual hace uso de las capacidades y recursos de las comunidades para proyectar una propuesta común que permita un sentimiento de pertenencia tanto con sus problemas como con sus soluciones.

Esta forma de gestar el desarrollo reubica el crecimiento económico en su única calidad, la de ser medio para conseguir un fin colectivo, por tanto, valora la iniciativa productiva en la medida que ella se relaciona sinérgicamente tanto con los recursos de su medio local como con los problemas que viven sus habitantes. Y valora la democracia en tanto ella contribuye a promover instituciones que no sólo permiten el escrutinio y la representación, sino que, fundamentalmente, otorga la facilidad de recoger a través del ejercicio cívico cotidiano y sistemático, las distintas visiones sobre el futuro de las organizaciones que hacen posible que el desarrollo sea una noción cargada de sentido político.

4. Indicadores de Desarrollo

Es importante exponer sumariamente los indicadores que permiten observar la concepción que FASIC tiene sobre el Desarrollo, debido a que de esta manera es factible evaluar, revisar y/o reflexionar sobre un determinado caso de sociedad histórica e, incluso, prever formaciones sociales que transitan hacia la definición ya señalada.

Estos indicadores se ubican en cuatro niveles, a saber: cultural, social, económico y ecológico o medio ambiental.

a) Nivel cultural. Se entiende como el sistema de valores articulados que sustenta las relaciones entre las personas y sus organizaciones. Estos sistemas de valores conforman instituciones y, los que se presentan, son los que deberían estar conformando los ejes de articulación de dichas conformaciones.

• Libertad. Las personas y organizaciones no sólo pueden transitar libremente por la geografía, sino que sistemáticamente encuentran oportunidades para manifestar sus problemas y sus soluciones.

• Igualdad. Las personas y organizaciones no sólo cuentan con los derechos que se encuentran declarados en la Carta constituyente de su República y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que su forma de observar el mundo y de hacer la vida cotidiana encuentra espacios sociales donde son valorados.

• Diversidad. Las personas y organizaciones no sólo cuentan con posibilidades de existencia material y social, sino que recurren a hacer uso de las posibilidades políticas que permiten reorganizar las normativas que rigen la vida colectiva.

• Justicia. Las personas y organizaciones funcionan y se desarrollan al amparo de la dignidad que tienen, y valoran la verdad en sus relaciones cotidianas.

• Paz. Las personas y organizaciones crean y/o fortalecen mecanismos de resolución pacífica de sus conflictos, impidiendo que la violencia tenga una función dentro de su manera de estar en el mundo.

b) Nivel social. Se entiende como el sistema de vínculos que permiten que el colectivo o la comunidad conforme un ser social que los incluya. Estos vínculos pueden ser redes sociales que transversalmente conectan a cada persona y organización.

• Amplios mecanismos de participación. Las personas, organizadas o no, conocen las formas para acceder a proponer sus demandas y posibilidades de solucionar problemas colectivos. Además, participan en el diseño y la implementación de los programas o políticas públicas.

• Redes de fortalecimiento de participación. Las organizaciones de la sociedad encargadas de formar a sus nuevos miembros: sistemas educacionales básicos, medio y universitarios, promueven la participación política.

• Organizaciones civiles. Las organizaciones de la sociedad civil no sólo pueden quedar reducidas a la implementación de algunas políticas públicas de carácter asistencial mediante el voluntariado social. Sino que, fundamentalmente, ellas conforman un sector de la economía, la Economía Social, que remuneradamente genera servicios y productos de uso colectivo.

c) Nivel económico. Se entiende como el sistema de vínculos que permiten que el colectivo o la comunidad conforme entornos favorables para la producción económica. Estos vínculos pueden ser redes (cluster) que articulan economías de escala de nivel local, regional o global.

• Incorporación de tecnología. Las comunidades locales, en relación al desenvolvimiento de la tecnología, aprovecha sus recursos culturales, sociales y materiales para incorporar valor agregado a sus mercancías y materias primas (commodities).

• Regulación de las relaciones de competencia. Las sociedades locales establecen normas que impiden la existencia de monopolios y oligopolios.

• Fomento de la asociatividad. Las comunidades locales promueven las relaciones de solidaridad en las actividades productivas, fundamentalmente entre Universidades, Empresas, ONG’s y Estado.

d) Nivel Ecológico o Medio Ambiental.

• Inversión en Medio Ambiente. Las comunidades locales o provinciales regulan el pago de impuestos par la extracción de sus materias primas o recursos naturales. Dichas tasas de impuestos son invertidos por el gobierno local en conjunto con los habitantes en las áreas que se encuentran afectadas por la explotación económica y/o comunitaria.

• Delimitación de expansión urbana. Las comunidades locales definen un plan de crecimiento urbano, o asentamiento urbano; el cual refleje la voluntad de sus habitantes según las relaciones que ellos desean tener con su entorno natural.

• Uso de energía renovable. Las comunidades locales y sus organizaciones definen partidas presupuestarias para mantener un sistema energético que les asegure su sustento y que no extermine su medio ambiente.

Nicolás Gómez, sociólogo FASIC

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