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Viernes, 12 de Marzo de 2010




Condecoración del Orden de Bernardo O’Higgins, grado de Gran Oficial

Ginebra, el 4 de marzo de 2010

Palabras de agradecimiento por Charles R. Harper, dirigidas al Señor Embajador de Chile, Carlos Portales   

1. En primero lugar, quisiera expresar mis sentidos agradecimientos a Usted, Señor  Embajador Portales y a su Señora Verónica Undurraga de Portales,  por este gran honor que me hacen, en nombre del gobierno Chileno. La presencia de tantos amigos y colegas – chilenos y no-chilenos aquí esta tarde me llena de emoción y de alegria.  Quisiera expresar en particular mis más sinceros agradecimientos a Señora Presidenta Michelle Bachelet por su inesperado y apreciado gesto. Esta recepción al lado de Ustedes es un gran honor para mí. 

2.  Nuestras atenciones y oraciones permanecen hoy día más que nunca al lado del pueblo chileno – y en particular con las familias que sufren los efectos devastadores del terrible sismo  y tsunami que sacudieron y que continúan a angustiar los espíritus de miles de personas,  sus compatriotas y hermanos.   Me permito,  por tanto,  expresar en nombre de todos aquí, Sr. Embajador,  nuestra profunda solidaridad hacia la nación chilena en estas horas de prueba.     

3. El 11 del mes de septiembre de 1973 el otro terremoto, aquél terremoto politico-militar, originado de la maldad humana - digamos con precisión, el profundo pecado – y no de la naturaleza -  trajo la desesperación, la muerte y el sufrimiento.  Fueron sacudidos en aquel dia no sólo la población en las costas, los campos y las montañas chilenas,  pero fueran también despertadas las sensibilidades y las conciencias de pueblos y naciones del mundo entero.

4. No puedo dejar de subrayar de forma clara, Señor Embajador, que nuestra participación a la respuesta mundial al golpe de estado en Chile - respuesta  por la cual me honran esta tarde, se pudo hacer porque me encontraba en el seno de un movimiento y de una institución, el Consejo Mundial de Iglesias. Ella surge de una comunidad de iglesias miembros en el mundo, incluso de sus iglesias miembros en Chile – dedicada à la vez a la unidad de las iglesias  y al servicio de la humanidad, con justicia.  La atribución de la condecoración de la misma Orden de Bernardo O’Higgins al secretario-general del CMI, Dr. Emilio Castro, el 14 de octubre pasado, succesor del Dr. Philip Potter, se siente como un reconocimiento de esto. Por esta razón, me dá sumo placer contar esta tarde con la presencia del Dr. Olav Fykse Tveit, de raíces noruegas, quien acaba de asumir sus responsabilidades como secretario-general de este mismo Consejo, y del Pastor Martín Junge, su compatriota chileno, quien en octubre de este año asumirá el cargo de secretario-general de la Federación luterana mundial. Ambos han sido activos participantes, en sus paises respectivos,  de acciones por Chile y por la dignidad de su pueblo.

5.  Mas personalmente quisiera saludar los colegas de Ginebra, quienes acompañaran de cerca las acciones que pudimos realizar al apoyar a los grupos y las organizaciones chilenas en sus esfuerzos para proteger, defender y promover los derechos humanos en Chile. Me alegra que estén presentes aquí algunas de ellas y de ellos: Leopoldo Niilus, Patricia Bruschweiler, Dwain Epps, Julio de Santa Ana, Nicole Fischer-Duchãble, Angelica Espinoza, Carlos Sintado, Patricio Herrera …   

6. Momentos fuertes sacudieran,  às vezes,  las salas del Palacio de las Naciones Unidas – Puerta 54 – en aquellos tiempos: varios aquí presentes -  se recordarán del silencio llamativo y excepcional que invadió la sala donde se reunía la Sub-comisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas,  cuando habló, en representación de la Federación universal de estudiantes cristianos (FUMEC) la joven universitaria Carmen Gloria Quintana, víctima de una terrible quemadura causada por un grupo de las Fuerzas armadas en Santiago durante una manifestación pacífíca de estudiantes. Sus palabras precisas, sensibles, impactáron.

7. Me permito destacar este evento por dos razones:

Una, porque se han investido esfuerzos sistemáticos para que interviniéramos  en los varios niveles y  foros de la ONU, inclyendo en las sesiones de los grupos de trabajo, haciendo sentir la palabra y el consenso de las iglesias en el mundo frente a gobiernos y instancias intergubernamentales. 

La otra, porque miembros de la comunidad chilena en Ginebra, exilados politicos y sus familias, también estuvieron presentes en la sala,  al lado de amigas y amigos solidarios ginebrinos.  Toda esta doble comunidad de “militantes solidarios con Chile” forman parte del contexto dinámico en el cual hemos sentido, personalmente y como institución,  parte integrante del movimiento por Chile.

Me viene inmediatamente al espíritu nuestra colaboración, por ejemplo,  con el Pastor suizo Jean Rouget y su esposa Monique, como también el regretté Pierre Dufresne, miembro de la Comission-Tiers-Monde de la Iglesia Católica y de la Ligue suisse des droits de l’homme, apoyado por su colaborador,  André Fol. Sin olvidar la Asociación de Chilenos Residentes en Ginebra, acogedora,  siempre alerta a la justicia sociale, a la memoria histórica y a la solidaridad !     

8. Los vitrales coloridos en el Temple de la Madeleine, en Ginebra, obra del pintor José Venturelli, otro chileno exilado en Ginebra,  representa hoy en día un testimonio potente de lucha y de esperanza. Esta obra es un regalo ofrecida a Ginebra y a sus poblaciones multiculturales. José Venturelli quien, junto con su esposa Delia, hemos tenido, mi familia y yo, el inmenso privilegio de conocer de cerca durante años, ha podido captar la pavorosa violencia de los volcanes activos en Chile, haciendose eco en las entrañas subterráneas de la tierra -  que profeta! – Pero también, como su amigo íntimo Pablo Neruda, él fue capaz de mostrar el vigor y la fuerza tranquila y paciente del pueblo humilde: el trabajador, el pescador.... 

9. Algunos años más tarde -  despues de su fallecimiento en 1988, su hija, Paz, hoy día  médica en Santiago, nos presento’ en el CMI un cuadro pintado por su padre, intitulado “La Piedra”,  Muestra a un hombre de pie, protegido por el poncho andino: una mano cerrada y  lista para resistir…la otra abierta, llamando al diálogo, esperanzada de la paz duradera.

10. Me refiero a estos símbolos, Sr. Embajador, deliberadamente. Hemos sentidos la resistencia al poder ilegítimo y a sus politicas de represión y de muerte: una resistencia no solo expresada con fuerza por líderes de algunos sectores de las iglesias en Chile, pero generadora de acciones prácticas.  Hemos palpado constantement su firme defensa de las víctimas de las violaciones - durante los primeros meses,  por el Comité Pro-Paz, y después en el desempeño de la Vicaría de la Solidaridad y de la Fundacion de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas – FASIC.

11. Al mismo tiempo, hemos sondeado la mano de la cooperación - extendida al sueño de la libertad  y de la democracia re-encontrada, profunda como la cultura popular, una mano alcanzando una vida digna – extendida a todas y todos en la nación, sin fronteras ideológicas o políticas. Una mano extendida a todos los pueblos del mundo.

Una mano de esperanza.

Es lo que hemos visto, y aprendidos,  de Chile.    

Muchas gracias.

Foto de Archivo FASIC

Foto de Archivo FASIC