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Actualizado :
Lunes, 19 de Julio de 2010




¿Good bye Ejército de Chile?

Por Héctor Salazar Ardiles. (*)

• ¿Puede este Ejército seguir existiendo como institución después de haberse deslizado por una pendiente de crímenes y descomposición nunca visto en nuestra historia?
• ¿No habrá llegado la hora de que dicha institución armada pase –usando un lenguaje castrense- a retiro?
• ¿Puede una institución armada, con su historia de luces y sombras, caducar? ¿Y si así fuere, que se debe hacer con ella?

Editorializando el domingo pasado, La Tercera elogiaba la prontitud con que había reaccionando el Ejército ante el fallo del caso Prat condenando a los hechores.

Curiosa apreciación del editorialista de lo que es “pronto”: ni más ni menos que 36 años hubieron de transcurrir para que nuestro ejército, por boca de su máxima autoridad, emitiera un juicio de reproche en contra de los autores materiales de tan horroroso crimen.

Pero el problema central no es ese, sino, el involucramiento institucional del Ejército en dicho acto terrorista, y en otros que nos llevan a plantearnos un problema más de fondo:

¿Puede este Ejército seguir existiendo como institución después de haberse deslizado por una pendiente de crímenes y descomposición nunca visto en nuestra historia?

¿No habrá llegado la hora de que dicha institución armada pase –usando un lenguaje castrense- a retiro?

¿Puede una institución armada, con su historia de luces y sombras, caducar? ¿Y si así fuere, que se debe hacer con ella?

Se dice, y con razón, que en el actual estado de desarrollo de la humanidad, las fuerzas armadas son esenciales para el Estado, al punto que sin éstas, éste no puede subsistir. Hay que reconocer, sin embargo, que hay quienes sostienen que el mundo estaría mejor si no existieran fuerzas armadas.

Como sea que fuere, lo cierto es que no estoy planteando, que no existan fuerzas armadas.

Mi punto dice relación con el actual Ejército de Chile; ese que fundó la Patria y que a lo largo de 200 años de historia fue un actor relevante en el desarrollo y consolidación de la misma.

No es que quiera ser mal agradecido y desconocer lo que esta institución significó en la historia de Chile.

Lo que sostengo es que en su evolución, este ejército ha vivido un proceso de deterioro creciente que, en los últimos 40 años, lo ha desnaturalizado a tal punto que hoy es irreconocible e imposible su reconstrucción.

Desde el año 1970 en adelante, dos de sus comandantes en jefe fueron asesinados con participación de sus camaradas. Otro terminó enfrentando a la justicia acusado de miles de crímenes de lesa humanidad y de enriquecimiento ilícito. Cientos de sus hombres se encuentran condenados por crímenes horrorosos. Los comandantes que siguieron una vez recobrada la democracia, buscaron ignorar o minimizar las responsabilidades institucionales que evidentemente emanaban de tanto crimen y corrupción y su institución fue muy reticente al momento de colaborar con la justicia.

Se suma a lo anterior, una cuestión también fundamental: el quiebre de las relaciones entre este Ejército y una parte importante del pueblo chileno, para quienes esta institución es una amenaza vigente.

No escapa tampoco al ojo de cualquier observador desapasionado la circunstancia de existir una suerte de alianza tácita entre este Ejército y los sectores más conservadores de nuestra sociedad, cuyos intereses aparecen como convergentes.

Finalmente, aún es posible constatar que dicha institución castrense se mira y se siente un compartimento estanco de la sociedad chilena, y no parte de la misma.

Concluida la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán fue disuelto pues su sobrevivencia se hizo inviable después de conocido su compromiso con el nazismo y sus crímenes. Fue necesario fundar un nuevo ejército, con nuevos paradigmas, estandartes y doctrina, compatibles con un Estado democrático de derecho.

¿Acaso no sucede lo mismo con este ejército chileno?

La sentencia del caso Prat y la reacción institucional ante la misma tiene la virtud de mostrarnos precisamente su agotamiento.

¿Tendremos el coraje, como sociedad chilena, de adoptar las medidas correspondientes?
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Abogado de DD.HH. Equipo Jurídico FASIC y docente de la Escuela de Derecho Academia de Humanismo Cristiano

 

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Fallo del caso Prat (Documento PDF)

Alto mando y ex comandantes del Ejército se reúnen con hijas de Prats

La Nación - Martes 13 de julio de 2010 | | Política 

Las hijas del general (R) compartieron por más de una hora con el comandante en jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba y miembros del alto mando de la institución.
Foto: Esteban Garay

“Ya podemos dar por superado ese capítulo”. Con estas palabras, la hija mayor del asesinado Carlos Prats agradeció los últimos gestos del Ejército, tras el fallo de la Corte Suprema y que motivó el repudio que la institución castrense expresó a todos los responsables del asesinato del general y de su esposa, Sofía Cuthbert.

El edificio de las Fuerzas Armadas -de calle Zenteno 45- fue testigo de un nuevo gesto del Ejército a los familiares del asesinado uniformado, desde donde, visiblemente emocionadas, se retiraron las hijas del ex comandante en jefe tras compartir, por más de una hora, con el comandante en jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, miembros del alto mando y los últimos dos comandantes en jefe: Juan Emilio Cheyre y Óscar Izurieta, actual subsecretario de Defensa.

A la salida de la cita, la mayor de las hijas, Sofía Prats, afirmó que “para nosotros fue muy emotivo que (el general Fuente-Alba) nos recibiera en conjunto con los otros ex comandantes en jefe, don Óscar Izurieta y Juan Emilio Cheyre, porque con eso quiso representar el pensamiento de la institución; y posteriormente nos recibieron otros generales del alto mando del Ejército con quienes compartimos opiniones, ideas y recuerdos de mi padre”.

El gesto se produce a cinco días de que la Segunda Sala de la Corte Suprema dictara sentencia definitiva en el caso del doble crimen -que costó la vida al matrimonio en Buenos Aires el 30 de septiembre de 1974-, que derivó en la condena a 17 años de presidio al general (R) Manuel Contreras, más tres años por el delito de asociación ilícita por los homicidios perpetrados en el barrio bonaerense de Palermo.

La semana pasada, y tras conocerse la sentencia, el Ejército expresó su repudio a todos los responsables del asesinato del general Prats y de su esposa, especialmente a los militares que consumaron el acto criminal, manifestando que estas personas violaron trágicamente, los principios que constituyen el acervo moral de la institución.

Dicha declaración fue valorada por Sofía Prats, tras sostener que “creo que todo Chile está conforme con la declaración del ejército porque marca un punto de inflexión con una posición que todavía no era clara en relación a la situación del crimen de mi padre”.

Por otra parte, Prats dijo “no compartir la posibilidad de indultar a las personas que violaron los DDHH”, entrando así a la discusión sobre el indulto por razones humanitarias que propondrá la Iglesia Católica.

COMUNICADO DE PRENSA: DECLARACIÓN DEL EJÉRCITO DE CHILE

Jueves, 08 de julio de 2010

Con motivo de la sentencia de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia, dictada en la causa instruida a objeto de esclarecer el homicidio del ex Comandante en Jefe del Ejército, General de Ejército Don Carlos Prats González, y de su distinguida esposa, Sra. Sofía Cuthbert Chiarleoni, que determinó que en dicho crimen participó personal que perteneció al Ejército de Chile, la institución declara:


1. El Ejército repudia a todos los partícipes en este cobarde asesinato, especialmente a los militares que lo consumaron, más aún que su acto criminal tuvo como víctimas a un ex Comandante en Jefe, y también a su esposa. Con su extrema crueldad violaron trágicamente, además, los principios que constituyen el acervo moral de la institución.


2. Este crimen enluta al Ejército y a todos sus integrantes. Su Comandante en Jefe expresa a las hijas del matrimonio Prats-Cuthbert su profundo pesar y solidaridad, por el irreparable dolor que han debido soportar –en un largo proceso– hasta ver ratificada finalmente la verdad y pronunciada la justicia.

3. Con todo, la bicentenaria historia, de indudable patriotismo y de elevados servicios prestados a Chile por cientos de miles de soldados, no debería sufrir detrimento por la infamia de aquellos que no adhirieron al tradicional código de honor y de conducta institucionales, que con su acción demostraron despreciar.

4. Consecuente con su trayectoria, el Ejército ratifica su fiel compromiso con los valores fundamentales que comparte la sociedad chilena. Asimismo, confía que el cierre de este doloroso episodio pueda contribuir al avance para el necesario reencuentro entre nuestros compatriotas, mediante el consuelo a los deudos y la mitigación de las heridas del pasado.


COMANDANCIA EN JEFE DEL EJÉRCITO

Fuente: http://www.ejercitodechile.cl/noticias/detalle_comunicados.php?id=4198